LOS SONIDOS DE LA SEMANA SANTA EN ZARAGOZA
El tambor y el bombo
El peculiar sonido de la Semana Santa zaragozana, nuestros tambores, provienen de la tradición de Calanda y todo el Bajo Aragón, es decir, de la provincia de Teruel, donde desde hace muchos, muchos años, ensalzan sus costumbres litúrgicas en Semana Santa.
Que el tambor llegara a Zaragoza se lo debemos a la Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan, que en el año 1940 y por iniciativa de su fundador, Mosén Francisco Izquierdo, se introdujo en su primer desfile titular una docena de tambores.
Lo mismo ocurrió con el bombo años más tarde. El tambor y el bombo (también el timbal) se fueron incorporando en años sucesivos a tantas cofradías iban apareciendo, a excepciones que más tarde nombraremos.
Este instrumento forma parte de las secciones de instrumentos de todas las cofradías zaragozanas a excepción de la Cofradía del Silencio, la Cofradía del Santísimo Ecce-Homo y la Real Hermandad de la Sangre de Cristo
La corneta y la Heráldica
La doblera o matraca
Este instrumento es el único y característico de la Cofradía del Santísimo Ecce-Homo. De nuevo tradición del Bajo Aragón e impulsada por Izquierdo Molíns. Consiste en un instrumento de mano compuesto por una tabla que al impuso de la muñeca hace chocar contra ella uno o dos pequeños macillos, todo ello de madera. El sonido es seco y fuerte.
Desde la década de los años 80, las procesiones de esta cofradía incorporarán un nuevo instrumento, que consiste en una gran matraca llevada con ruedas por un hermano cofrade que se compone de varios martillos que golpean a una tabla gracias al esfuerzo de otro hermano. El sonido es característico y estremecedor. Más tarde se fundaría en la misma cofradía un piquete de cornetas con un mayor número de marchas procesionales, muy propias y características de un estilo tan propio como el de esta cofradía. Todos los que conocen la Semana Santa coinciden en que casi nadie toca como el Silencio, a pesar de la sana competencia de otros piquetes de renombre.
La Carraca
Por último, la carraca, es el instrumento más peculiar de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Su sección infantil hace sonar este instrumento que produce un sonido más fino pero igual de acompasado que las matracas.
Como curiosidad, cabe decir que en esta cofradía la carraca no es el único instrumento sino que existe junto al tambor, el timbal, el bombo y la corneta al contrario que en el caso de las cofradías que hacen sonar sus heráldicas y cornetas y sus matracas.